BIOGRAFIA

Antonio Fuentes

ANTONIO FUENTES: A MODO DE BIOGRAFÍA

Alfonso Fuentes. Albacea del Artista

En el "Hotel Fuentes", un 9 de octubre de 1905, nace Antonio Fuentes, en el mismo hotel donde Camille Saint – Saëns compuso su “Danza Macabra”. En el mismo Zoco Chico que pintaron Delacroix, Fortuny, Tapiró, Van Rysselberghe, Iturrino, Matisse…

Antonio Fuentes pinta de niño en las mesas de mármol del café Fuentes. A los trece años hace dibujos para “El Heraldo de Marruecos”. A los catorce, ilustraciones para "La Esfera" y "El Nuevo Mundo”. Sin saberlo, se está convirtiendo en el Toulouse-Lautrec de Tánger como años más tarde hablaría de él el gran hispanista francés Pierre Gassier. Alentado por los artistas españoles Abascal y Ortiz Echagüe, decide dedicarse exclusivamente a la pintura. Dibuja el mundo que le rodea y lo pinta deformándolo irónicamente.

Tánger. Mezquita Aissaouas y estudio del pintor

A los quince años su vida gira exclusivamente en torno a la pintura. Antonia, una guapísima muchacha gitana que entró a trabajar en casa de la madre de Antonio Fuentes y que hasta su muerte con más de noventa años mantendría una muy estrecha relación con toda la familia, contaba cómo Antonio vivía casi aislado en los cuartos de las azoteas del Hotel Fuentes, donde se pasaba el día desnudo y dibujando. Antonio se dedica a pintar los techos de estos cuartos con el humo de las velas.

Recién terminado su servicio militar en Cádiz en 1925, Fuentes marcha a estudiar a Madrid, donde ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. De esta época data un precioso retrato de Federico García – Lorca hoy desaparecido pero que podemos apreciar en algunas de las fotos de Fuentes en su estudio. El academicismo de Madrid no le convence y decide dar el salto a París, al Montparnasse de la época. En 1929 pinta de sol a sol en “ La Grande Chaumière”, inmensa y destartalada academia – estudio por donde han pasado todos los grandes nombres de la pintura contemporánea. Fuentes dibuja al pincel, y es así como consigue una fuerza y una seguridad enormes en el apunte. Se convierte en un gran dibujante.

Ilustración, 1923

Durante su estancia en París hace caricaturas para “La Semaine de Paris”. Gracias a estas caricaturas conoce a cuantas figuras españolas pasan por París: Manuel de Falla, Encarnación López – “La Argentinita” , Vicente Escudero, Andrés Segovia. De esta época data su serie de los “bailaores ” de los ballets españoles.

Por las noches se reúne en los cafés con los otros pintores españoles: Souto, Pelayos, Bores. No obstante, como cita Emilio Sanz de Soto, “Fuentes estaba tan imbuido del espíritu del Zoco Chico de Tánger, de su convivir diario con árabes y judíos, que los pintores con los que intimó fueron los dos judíos: Möise Kisling y Chaïm Soutine”. No coincidía con el planteamiento artístico de muchos de sus compatriotas, “puesto que estaban todos obsesionados con Picasso – lo que era natural – pero lo que en Picasso es puro instinto adivinatorio, mis paisanos lo reconvertían en álgebra mental ”.

Por aquellos años nace su admiración por Rembrandt; cree que toda la nueva pintura ha de arrancar de “ El buey desollado ”. Ya en 1930 es admitido en “La Nationale des Beaux Arts ” con un soberbio desnudo. Realiza su primera exposición individual en la “ Salle d’Art Castelucho”, donde conoce a Picasso. En exposiciones colectivas figura junto a Kisling y Vlaminck.

En 1934 se traslada a Italia, a continuar su formación. Inicialmente a Florencia, como discípulo de Felice Carena (1879 – 1965) y posteriormente a Roma, donde ingresa en la “ Academia Española de Bellas Artes”. Se conserva su admisión firmada por Valle – Inclán, director de la Academia. Sigue colaborando con la prensa española mandando ilustraciones desde Italia.

Roma, 1935

Hace en Roma un apunte al natural de S.M. don Alfonso XIII, apunte que don Alfonso le firmaría posteriormente con un: “Sí señor, así soy yo por la gracia y desgracia de Dios”. Se trataba de un retrato-caricatura a la manera que Fuentes realizara en París. En la obra: “A Dictionary of Painters in Tangier, 1669 - 2003 ”, la entrada dedicada a Fuentes – la mayor de todos los artistas contemplados - , habla de este retrato: “… Whilst still a student he executed a portrait of the exiled Spanish sovereign, King Alfonso XIII. The portrait was recently sold at auction . It is believed to have been purchased by King Juan Carlos … ”.

Al finalizar la 2ª Guerra Mundial, Fuentes vuelve a Tánger, a su casa -estudio de la medina, en la plaza de los Aissauas. A partir de entonces muy raramente expone: sólo cuando grandes amigos o instituciones le convencen a ello. En estas ocasiones grandes nombres de la crítica artística y cultural reconocen sus exposiciones. Una recopilación exhaustiva de todos los textos acerca de la obra y de la figura de Fuentes se está realizando para su publicación en "www.antoniofuentes.org".

Cartel exposición. Paris, 1972

A partir de 1973 se produce el aislamiento definitivo de Antonio Fuentes. Se dedica por completo a la meditación y su obra se centra en la abstracción hasta llegar a la serie de los frottages de 1990 cuando Fuentes cuenta ya con 85 años.

Fuentes gozó de la libertad de poder dedicarse exclusivamente a su obra sin que nada le distrajera de ello y no tener que “ mercantilizarla”. Vende en su estudio cuando “ el comprador tiene la suficiente categoría para tener mi obra”. Los compradores tenían que aventurarse a ver si Fuentes los recibía y, si lo hacía, si conseguían comprarle obras.

En la década de los noventa, el Consulado General de España en Tánger le ofrece realizar una exposición retrospectiva de su obra. Fuentes se niega a ello. Posteriormente le proponen convertir su casa en el Museo Fuentes, así como realizar una Exposición Antológica Itinerante, acompañada de una catalogación general de su obra, de la que el catálogo fotográfico está realizado y compuesto por más de 450 obras repartidas en importantes colecciones privadas de todo el mundo, desde América del Sur, Estados Unidos y Europa hasta Arabia Saudita. Fuentes rehúsa ambas propuestas.

Fuentes escribiendo. Archivo Mª Paz Mateo

En sus últimos años se dedicó a plasmar – en una escritura cuasi automática – todos sus recuerdos. Me conmueven especialmente los textos en los que Fuentes relata sus encuentros con Picasso en París, 1930 y Vallauris, treinta años más tarde.

Texto sobre Picasso

En el primero de ellos, Fuentes relata cómo se encontró con Picasso en la tienda de materiales artísticos adjunta a la galería Castelucho y la posterior visita junto al Maestro de la exposición de la galería. En esta visita, Antonio Fuentes propone a Picasso, para no interferirse mutuamente en la visita, que cada uno hiciera el recorrido de la exposición en sentido contrario y a la salida comentar qué pieza consideraban la mejor. Ambos coincidieron en su apreciación: una gitana de Nonell. En este encuentro con Picasso, Fuentes nos relata también cómo la dueña de la galería – que tenía obra suya en depósito – le ofrece una importante cantidad por un cuadro que una cliente quería comprarle. Fuentes dudaba sobre la venta. Picasso le recomendó que no lo dudara, que lo vendiera para así ir haciéndose una clientela en París. En esta serie de textos, Fuentes describe a Picasso como a un señor ya mayor – Antonio tenía entonces veinticinco años y Picasso cincuenta – de aspecto burgués, con un buen abrigo inglés y un sombrero borsalino y al que trata como un padre por lo humilde de su actitud.

Exposición de Fuentes en Tánger. Librairie des Colonnes, 1962

En los textos de Vallauris, Fuentes – de viaje hacia Venecia para exponer – visita a Picasso y juntos se dirigen a un vertedero de donde Picasso solía surtirse de piezas para sus esculturas-objetos.

Antonio Fuentes muere en Tánger el 25 de julio de 1995, sin haber dejado de trabajar un solo momento. Incluso en sus últimos días le molestaba que le distrajeran. No consintió en abandonar su casa – estudio de la medina tangerina hasta un día antes de su muerte que finalmente tuvo lugar en el Hospital Español de Tánger. Mª Paz Mateo y Manuel Rodríguez – Ballester, profesores ambos del Instituto Español de Tánger en la época, fueron sus últimos acompañantes. El 20 de julio de 1995 fueron a visitarlo como casi todos los días. Aún les dijo que la pintura le daba la vida cuando le ofrecieron una cajita de acuarelas.

En la exposición conmemorativa del centenario del nacimiento de Fuentes presentamos series que abarcan desde 1929 hasta la década de los noventa del pasado siglo. Los fondos de esta exposición pertenecen en su integridad a la colección privada de la familia.

Podemos contemplar la trayectoria de un artista que conoce y hace suya en todo momento la trayectoria del Arte a lo largo del siglo XX, pero adecuando siempre cada escuela a su propia personalidad artística.

Todo un siglo dedicado a la creación. Al perder Tánger el status de Ciudad Internacional, la familia y amigos recomendaban a Fuentes que saliera de allí, algo a lo que Fuentes siempre se negó.

af@antoniofuentes.org

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